Prueba a preguntar
Llega al chat completo sin nada en medio.
Gratis, sin cuenta ni tarjeta
Pregúntele lo que otros chatbots evitan: cómo cerrar una venta, qué cláusula le conviene o cómo responder a un cliente molesto. Es gratis, sin cuenta, sin tarjeta y sin límite de mensajes.
Prueba a preguntar
Llega al chat completo sin nada en medio.

Censura Sin IA es un chat de inteligencia artificial que responde sin filtros a preguntas sobre el trabajo, el dinero y el negocio. No hace falta registrarse ni pagar: abre la página, escribe y recibe una respuesta directa. Muchos chatbots se niegan a hablar de cobranza, de despidos, de precios o de un contrato con un cliente difícil. Aquí esas preguntas tienen respuesta.
Este sitio está pensado para quien trabaja por cuenta propia, dirige una pyme o busca empleo en Bogotá, Medellín, Cali o en cualquier otra ciudad del país. Puede pedir un guion de llamada de ventas, una contraoferta salarial, un plan de negocio para el próximo trimestre o una respuesta amable a un reclamo que no sabe cómo manejar.
Lo que sigue explica para qué sirve el chat en el día a día, qué puede adjuntar, cuánto recuerda y cuándo tiene sentido pagar un plan. Léalo con calma o vaya directo a la sección que necesite.
Vender bien empieza por entender al cliente antes de la primera llamada. Escriba en el chat quién es su comprador, qué problema tiene y cuánto suele pagar, y el chat le propone un guion corto para abrir la conversación sin sonar a catálogo.
También sirve para el seguimiento. Si un prospecto dejó de responder hace dos semanas, pida tres mensajes distintos: uno breve, uno que aporte un dato nuevo y uno que cierre la puerta con elegancia. Así no suena a presión, y usted decide cuál enviar.
Dígale al chat el sector y el tamaño de la empresa del cliente. Recibirá un guion de cuatro pasos con preguntas abiertas y respuestas a las objeciones más comunes, como «ya tenemos proveedor» o «es muy caro».

Un buen texto de venta cabe en la pantalla del teléfono y se entiende en cinco segundos. Pídale al chat tres versiones de una publicación para redes sociales, con el mismo producto y tonos distintos: cercano, formal o divertido. Pida también que explique por qué cada versión podría funcionar.
Para anuncios pagados, indique el presupuesto en pesos, el público y el objetivo. El chat puede sugerir titulares y variantes para probar, y reescribir el mensaje si la primera versión suena genérica. Las cifras de resultados, eso sí, solo las pone usted, con datos reales de su cuenta.
El Día de la Madre y las ventas de fin de año mueven mucho dinero en el comercio. Describa su producto y pida un calendario de cuatro semanas con una idea de contenido para cada una.

Negociar no es regatear. Explique al chat la situación: qué quiere conseguir, qué puede ceder y cuál es su alternativa si el acuerdo no se da. Con esa información le arma una secuencia de ofertas y contraofertas, y le dice en qué punto conviene parar.
Funciona también para un salario. Si le ofrecen una cifra por debajo de lo que espera, pida una respuesta que reconozca la oferta, presente sus resultados y deje una puerta abierta. El chat puede ensayar la conversación con usted, incluido el momento en que el reclutador responde con un no.
Escriba el contexto, su margen mínimo y la alternativa real. Con eso el chat distingue las concesiones baratas, como el plazo de pago, de las caras, como el precio final.

Antes de firmar un contrato de prestación de servicios, de compraventa o de arriendo comercial, pegue el texto o suba el PDF. El chat señala las cláusulas que cambian el riesgo: plazos de pago, penalidades, propiedad de los entregables, confidencialidad, terminación y cesión a terceros.
Revise el documento como lo haría un abogado de la otra parte. Para cada cláusula dudosa le propone una redacción alternativa y una frase para pedir el cambio. Aun así, en un contrato de alto valor la última palabra la tiene un abogado. El chat le ahorra horas de lectura, pero no reemplaza esa firma.
Las penalidades por retraso y los límites de responsabilidad suelen ser las más costosas. Pida que le marque cuáles aparecen en su contrato y cuánto dinero podrían representar en pesos.

Un correo difícil se escribe mejor con calma. Cuente al chat qué pasó, qué quiere lograr y qué tono necesita con ese cliente. Si el cliente reclama por un retraso, el chat redacta una disculpa sin excusas largas, una explicación en dos frases y una fecha concreta.
Para cobrar, las cartas funcionan por escalones: un recordatorio amable, después una solicitud formal con la fecha del vencimiento y, al final, un aviso con las consecuencias. Pida las tres versiones y decida cuál enviar según la relación que tenga con ese cliente.
Indique el monto en pesos, los días de mora y si existe un acuerdo previo por escrito. El texto conserva el respeto, deja constancia y no amenaza con nada que usted no pueda cumplir.

La hoja de vida suele tener una página y una estructura clara: datos de contacto, perfil, experiencia con logros, formación y habilidades. Pegue su historial laboral y el aviso de la vacante. El chat propone una versión que usa las palabras del anuncio y muestra resultados medibles.
Los resultados son lo que más se lee. En lugar de «encargado de ventas», puede escribir algo como «aumenté las ventas de la tienda en un 20 % en seis meses», si el dato es suyo. El chat le ayuda a encontrar esas cifras en su experiencia y, si no existen, le sugiere una descripción concreta en vez de inventarlas.
Una carta corta de tres párrafos, adaptada a la empresa y al cargo, suele pesar más que un formato bonito. Dígale al chat el nombre de la empresa y lo que sabe de ella, y se la escribe en su tono.
Cambiar tres o cuatro palabras no basta. Pegue dos avisos distintos y pida una versión para cada uno, con el orden de los logros ajustado a lo que piden.

Antes de una entrevista de trabajo, pida al chat que le haga preguntas como lo haría un reclutador, una por una. Responda por escrito y reciba una devolución: qué fue claro, qué fue vago y qué le faltó decir. Puede repetir la práctica con el mismo cargo hasta sentirse cómodo.
Para las preguntas difíciles, como por qué dejó su último empleo o cuál es su mayor debilidad, prepare una respuesta honesta de dos minutos. El chat le sugiere cómo mostrar lo aprendido sin sonar a excusa. Si la prueba es técnica, puede pedir ejercicios con explicación paso a paso.
Revise el encuadre, el fondo y la luz, y prepare dos preguntas para el entrevistador. El chat le arma una lista de verificación de cinco minutos para hacer antes de conectarse.
Cuando le pregunten cuánto quiere ganar, puede responder con un rango que tenga sentido para el cargo y la ciudad. Pida al chat tres formas distintas de decirlo, desde la más directa hasta la más prudente.

Un plan de negocio sirve para tomar decisiones, no para llenar una carpeta. Describa el producto, el cliente, los precios, los costos fijos y lo que espera vender en el primer año. El chat organiza esa información en un plan de una página, con supuestos que usted puede cambiar.
Si necesita presentar la idea a un inversionista o a una entidad de apoyo al emprendimiento, pida un guion de siete minutos. Le dirá qué problema plantear, cómo mostrar el mercado y qué preguntas probablemente le harán. El resultado siempre es un borrador que usted revisa con datos reales.
Pida que compare tres formas de cobrar: venta única, suscripción mensual o comisión. Le explica qué margen deja cada una y qué tan fácil es empezar con cada modelo.
Con los costos fijos y el precio, el chat arma una tabla mes a mes. Así ve en qué mes se quedaría sin caja, antes de que eso pase.

Si trabaja por cuenta propia, tarde o temprano le preguntarán por el RUT, la facturación electrónica y las declaraciones ante la DIAN. El chat le explica los conceptos en lenguaje sencillo: qué es el IVA, cuándo aplica una retención en la fuente y en qué se diferencian una factura y un documento equivalente.
Use el chat para entender el tema y preparar preguntas para su contador. Adjunte un resumen de sus ingresos del año en XLSX o en CSV y pida un total por mes. Las cifras finales, sin embargo, deben quedar revisadas por un contador con su caso completo.
Confirme con la DIAN o con su contador los códigos de la actividad registrada. El chat le ayuda a leer el formulario y a ver si lo que cobra encaja con la actividad que declara.

Los independientes en Colombia deben pensar en la salud con la EPS, en la pensión y en el riesgo laboral con la ARL. Pregunte al chat cómo se calculan los aportes sobre sus ingresos, qué diferencias hay frente a un contrato laboral y qué hacer si una temporada de trabajo fue más floja de lo previsto.
Las reglas cambian con el tiempo y dependen de su caso, así que trate las respuestas como una guía para preguntar bien. Lleve las conclusiones a la entidad o a su asesor, y pida al chat que le ayude a redactar el correo o la solicitud.
En un contrato de prestación de servicios, el aporte lo hace usted. Indique un ingreso mensual de ejemplo y el chat calcula la cifra aproximada, con la diferencia frente a un empleo fijo.

Si sus ingresos cambian de un mes a otro, un presupuesto fijo no sirve. Dígale al chat cuánto gana en un buen mes y en uno flojo, cuáles son sus gastos fijos y cuánto quiere ahorrar. Recibirá un plan con un colchón para los meses malos y una regla simple para separar el dinero del negocio y el suyo.
Si alguna vez tuvo contrato laboral, también hay pagos que llegan en fechas concretas, como la prima y las cesantías. Pida un calendario anual con esos pagos para que no le tomen por sorpresa, y revise cada cifra con su contador.
Calcule cuántos meses podría cubrir con sus ahorros si no entra dinero. El chat compara esa cifra con sus gastos y le dice cuánto debe apartar cada mes.
Una cuenta para los ingresos del negocio y otra para sus gastos personales evita confusiones a la hora de declarar. Pida un esquema simple para empezar esta misma semana.

Puede subir un documento y pedirle al chat que lo lea por usted. Acepta PDF, DOCX, XLSX, PPTX, txt, csv, json y archivos de código. Un informe de cuarenta páginas se resume en una hoja con las decisiones pendientes, y una hoja de cálculo se revisa en busca de fórmulas mal escritas o datos repetidos.
Las presentaciones también se pueden mejorar. Suba la diapositiva o el esquema de la presentación y pida una versión con un mensaje por diapositiva. Si el archivo tiene datos sensibles de su empresa, revise antes qué información comparte.
Pida tres ideas principales, las cifras que más importan y las preguntas que debería hacer al autor. El resumen cita el número de página para que pueda volver al texto original.
Describa qué debe calcular cada columna. El chat encuentra fórmulas incorrectas, celdas vacías o filas repetidas y explica cómo corregirlas en Excel.

El cliente molesto necesita sentir que lo escuchan antes de recibir una solución. Pegue el mensaje que recibió y cuente qué puede ofrecer. El chat propone una respuesta que reconoce el problema, dice qué pasará después y no promete lo que su empresa no puede cumplir.
Sirve también para crear plantillas. Un grupo de cinco respuestas frecuentes, como devoluciones, envíos o cambios de plan, le ahorra horas por semana. Revíselas cada cierto tiempo, porque lo que hoy funciona puede cambiar con su servicio.
Pida tres variantes de cada plantilla: una formal, una cercana y una corta para el chat de la web. Así su equipo elige según el cliente y no envía el mismo texto a todos.

El chat gratis alcanza para la mayoría de las preguntas de trabajo y negocio. Si los anuncios le molestan, o si necesita más fotos o respuestas de voz al día, el plan Plus cuesta US$14 al mes. Quita la publicidad, sube a 200 fotos diarias, da 100 respuestas de voz y amplía la memoria cuatro veces.
Pro cuesta US$49 al mes, con 1.000 fotos, 500 respuestas de voz y memoria sin límite. Antes de pagar conviene saber una cosa: ningún plan da un modelo menos cauteloso ni agrega mensajes. Lo que cambia es la cantidad de fotos, voz y memoria. El pago se hace en cripto, con USDT o USDC, por un período fijo que no se renueva solo.
Si usa el chat unas pocas veces al día para textos, correos o dudas puntuales, el plan gratis le alcanza. Pague solo cuando note que el límite de fotos o de voz le estorba de verdad.
No necesita cuenta para chatear. Se registra únicamente si decide contratar un plan, y el resto del uso sigue igual.

Entre desde el computador o el celular con su navegador habitual. No hace falta instalar nada ni crear una cuenta para empezar.
Cuente quién es, qué necesita y para cuándo. Cuanto más contexto dé, más útil será la respuesta.
Use frases directas, como «redacte un correo», «haga una tabla» o «revise esta cláusula». El chat responde al grano.
Puede subir PDF, DOCX, XLSX, PPTX, txt, csv, json o código y pedir un resumen, una revisión o una traducción.
Si el texto suena largo o frío, escriba «más corto» o «más cercano». Puede repetir hasta que quede como lo quiere.
El chat gratis basta para la mayoría de las tareas. Si necesita más fotos o voz, revise Plus o Pro y pague solo entonces.





Sí. Funciona en el navegador sin cuenta, sin registro, sin tarjeta y sin límite diario de mensajes. Al día incluye 1 foto, 5 respuestas de voz y 9 avatares, y el plan gratis muestra publicidad.
No para chatear. La cuenta solo hace falta si decide contratar un plan de pago. Puede usar el chat gratis desde el primer momento, sin completar ningún formulario.
Responde de forma directa a temas que otros chatbots evitan: salud, dinero, derecho, asuntos delicados, escritura creativa y ficción con temas duros. Hay límites fijos: nada sexual con menores, nunca, y no ayudamos a causar daño real.
El chat tiene en cuenta unos 5.000 tokens del diálogo reciente. En una conversación muy larga, lo más antiguo deja de tenerse en cuenta, así que conviene pedir un resumen y seguir desde ahí.
Plus cuesta US$14 al mes. Quita la publicidad, permite 200 fotos al día y 100 respuestas de voz, y la memoria del chat es cuatro veces mayor.
No. Ningún plan de pago da un modelo menos cauteloso ni agrega mensajes. Pro cuesta US$49 al mes e incluye 1.000 fotos, 500 respuestas de voz y memoria sin límite.
Se paga en USDT o USDC, por adelantado y por un período fijo. No se renueva sola, así que no hay nada que cancelar; si quiere más tiempo, vuelve a pagar.
Las conversaciones se conservan 30 días y después se eliminan. Por eso conviene evitar escribir datos que no quiera tener guardados ese tiempo.
El modelo funciona en nuestros propios servidores GPU, con modelos abiertos que alojamos nosotros mismos. Los textos no van a OpenAI, Google ni Anthropic.
Sí. Para Android está en Google Play y como APK en la página /download, y para iPhone en App Store. Cuando sale una versión nueva, la app le avisa con una notificación y la actualización toma un par de toques.
Sí. La API es compatible con el formato de OpenAI, así que puede conectar su aplicación con cambios mínimos. La documentación está en la página /api.
No. El chat explica conceptos, revisa textos y prepara preguntas, pero en decisiones con dinero o consecuencias legales debe confirmar con un profesional que conozca su caso.
99,9 % sin censura. Restricciones
Hecho para usuarios en Colombia